Audiolibros o la comodidad de leer escuchando

     

Conocí el audiolibro por la primera vez en 2006, cuando escuché un libro grabado en un reproductor MP3. Fue “Cómo ganar amigos e influir sobre las personas” de Dale Carnegie. Desde entonces hasta ahora el 44% de todos libros que he leído han sido audiolibros. En total 36 audiolibros.

El audiolibro es una forma magnifica de absorber información. Escuchar los audiolibros tiene muchas ventajas comparado con la lectura ordinaria. Lo más importante para mi es que los audiolibros permiten aprovechar del tiempo que de otro modo fuera perdido. Por ejemplo yo escucho audiolibros en el camino al trabajo, cuando corro en el parque, o incluso mientras lavo platos.

Otro beneficio de audiolibros es muy importante para los trabajadores de conocimiento como yo. Se trata del hecho de que durante “la lectura” de los audiolibros los ojos no se cansan. Después de un largo día laboral en frente del ordenador uno puede dejarse llevar por una novela cautivante sin preocuparse por la tensión ocular.

La tercera grande ventaja de los audiolibros se aplica a los estudiantes de idiomas. En mi caso siempre escucho audiolibros en inglés o en español, que no son mis lenguas natales. Así puedo practicar la percepción al oído y lustrar mi acento.

Por lo último, los audiolibros no sólo son grabaciones de alguien leyendo, sino son pequeños espectáculos interpretadas por los actores profesionales. Se presentan con ritmo más tranquilo y con sentimiento más alto que la lectura silenciosa para sí mismo. Esto permite disfrutar de cada palabra y saborear el lenguaje.

Es cierto que los audiolibros no pueden sustituir completamente la lectura tradicional, ni su encanto de tocar el papel, ni su libertad de seguir nuestro propio ritmo. Además algunos tipos de libros simplemente no son idóneos para el formato de audiolibro, como por ejemplo los de matemáticas, finanzas o diseño, con mucho material tabular o gráfico. Sin embargo, para todo tipo de novelas tanto como para muchos géneros de no ficción el formato de audiolibro es muy adecuado, y nos permite leer mucho más en este mundo de perpetua escasez del tiempo.

Si todavía no sois tales fans de los audiolibros como yo, espero que os haya motivado un poco para descubrir este forma de “leer”. Y ahora me despido para continuar “la lectura” de otro gran libro. Hasta pronto.