El placer de dormir en cama, o el arte de aprecio

     

Las últimas dos semanas he vivido en unas condiciones bastante inusuales. Es que se me presentó una oportunidad en mi trabajo de quedarme en los Estados Unidos para algunos meses y trabajar desde la oficina principal de mi empresa. Para no gastar mucho dinero en hoteles decidí a alquilar un pequeño piso. Este piso como casi todos los pisos aquí se alquilaba sin ningún mueble, es decir no había ni cama ni nada. Al mudarme decidí a comprarme unos muebles más básicos y baratos. Encontré algo en la tienda electrónica de IKEA y lo ordené. Pero lo que no esperaba es que toma casi dos semanas para que la compra se entregue. Así que tuve que dormir literalmente sobre el piso durante catorce noches. En realidad no era tan malo como puede parecer. Pude descansar bastante bien, incluso pensé que era mejor para mi espalda.

Ayer mis muebles llegaron por fin. Pasé casi toda la tarde armándolos. Al terminar me tumbé en la nueva cama y de inmediato sentí una sensación de la felicidad total. ¡Que bueno es dormir en cama después de dos semanas sin ella! Sentí un placer casi físico a lo largo de toda la noche.

Esta experiencia me hizo pensar otra vez en que interesante es la capacidad humana de apreciar cosas. Una vez tengamos algo bueno, de inmediato lo olvidamos y no lo valoramos. En muy útil a veces ponerse en condiciones inusuales para volver a apreciar de verdad todo lo bueno que tenemos en nuestras vidas en el siglo veintiuno.