Decir “no” a buenas cosas es necesario para progresar

     

Acabo de cancelar mi suscripción a unos podcasts muy buenos. Todos ellos me han servido en algún momento para ayudar a enriquecer mi conocimiento en los temas respectivas. Así que les seguía escuchando, sin perder ningún episodio, durante largo tiempo, y ni pensaba en cancelarlas, ya que eran tan útil. En algún momento me di cuenta de que se habían acumulado tantos podcasts buenos en mi lista de suscripciones, que ya no me bastaba tiempo durante la semana para mantenerme al día con todos. Entonces tuve que tomar la decisión y elegir a cuáles decirles “no”. Esto no fue fácil y en el final fue un poco triste despedirse de unas voces que se han puesto tan familiares durante años. Sin embargo en mi mente entiendo que fue un paso esencial y necesario para progresar adelante.

Algo parecido pasa en muchos otros aspectos de la vida. Estamos acostumbrados a cosas viejas y no queremos despedirnos de ellos, porque son buenas. La realidad es que todo en nuestra vida tiene su limitación: el espacio en nuestra habitación, la capacidad de nuestro iPod, nuestra atención, nuestra memoria, nuestro tiempo. Así que para seguir desarrollando y conociendo nuevas buenas cosas hay que decir “no” a las viejas buenas cosas, agradeciendo la vida que nos las ha traído.