La disciplina estricta resulta en el mejor descanso

     

Nuestras vidas están formadas por ciclos de energía. Varias horas de trabajo esforzado resultan en un deseo irresistible de distraerse con una taza de café. La actividad diaria se reemplaza por cansancio y el sueño nocturno. Un año sin vacaciones nos hace sentir como limones exprimidos, por eso vamos hacia el mar o la montaña, esperando poder olvidarnos de todo.

La idea es que durante la primera fase del ciclo — la actividad — gastamos nuestra energía. Durante la segunda fase — es reposo — llenamos nuestros depósitos de nuevo. Es un proceso muy natural. Pero hay una forma de deformar este círculo haciéndolo mucho menos efectivo. Se trata de este efecto cuando durante la primera fase en vez de dedicarnos a la actividad pasamos el tiempo pensando en qué grande es nuestro deseo para que venga la hora de reposo. Esto no sólo resulta en reducir nuestra productividad sino también disminuye mucho la calidad del reposo.

La experiencia más completa y más agradable del descanso viene después de dedicarnos cien por ciento a la actividad. Por eso es importante tener la disciplina escrita durante nuestras horas de trabajo, sea este el trabajo en la oficina, o el trabajo para nosotros mismos, tal como ejercicios físicos o aprendizaje de algo. Poner nuestro mejor esfuerzo cuando somos activos es el secreto más grande para tener el descanso mejor posible.

Ahora el viernes por la tarde después de una semana de trabajo dedicado, y después de cumplir con todos mis planes personales para esta semana, estoy muy emocionado empezar este fin de semana y experimentar el descanso en su forma más puro.