Desempeño vs. consumo, o el cambio de enfoque

     

Todos los placeres de la vida humana se pueden dividir en dos categorías básicas: los placeres de consumo y los placeres de desempeño. Un ejemplo del placer de consumo sería la buena sensación que nos da una nueva compra, o en términos económicos el placer de gastar. Por otro lado, el placer de desempeño es la felicidad de generar algo, lograr los resultados, o invertir recursos en algo útil.

El placer de consumo domina las mentes de las personas de hoy. La razón principal para esto es la inmensa cantidad de publicidad y estímulos dirigidos para aumentar el consumo creados por los negocios de todos tamaños. El placer de consumo no es malo en sí, incluso se puede razonar que es muy bueno como un motor da la economía. Sin embargo, si le prestamos demasiado enfoque, el consumo puede resultar peligroso, y puede limitar las perspectivas y niveles de felicidad posibles para nosotros.

El placer de desempeño, por otra parte, es completamente benévolo. Este tipo de placer es lo que hace las personas felices de manera genuina y sostenible. Cambiar el enfoque del consumo al desempeño requiere mucho trabajo y dedicación, pero completamente vale la pena. Este cambio de enfoque produce frutas en todas áreas. En la área de laboral aprender a disfrutar el trabajo más que el pago nos ayuda progresas más rápido. En relaciones darles a las personas que amamos nos hace más felices que exigir su atención, etc.