¿Es atención al detalle una cosa buena o mala?

     

Una de las características de mi persona es el habito de prestarle mucha atención al detalle en cualquier tarea que haga. Siempre pensaba de este rasgo como algo bueno y fundamental para el éxito en todas las esferas de la vida. Incluso me sentí orgulloso por ser así.

Sin embargo, durante los últimos años encuentro más y más pruebas de que esto no es tan simple. Por ejemplo, ya conozco muchas personas por mi trabajo, que podían hacer una esplendida carrera profesional siendo realmente terribles al respecto.

Debo decir que en algún punto hasta empecé a tener serias dudas si la atención al detalle no fuera realmente un obstáculo en el crecimiento personal y profesional. Pensaba que quizás para estar al día con el cambiante y acelerado mundo de hoy fuera necesario hacer cosas de manera rápida y sucia.

Pero después de pensarlo bien y observar a la gente alrededor, volví a asegurarme en mi convicción inicial que la atención al detalle es una cosa buena. Creo que el constante y sincero deseo de hacer las cosas bien nos ayuda a mejorar a nosotros mismos. Alguien que presta mucha atención al detalle eventualmente va a aprender como hacer su trabajo de una manera más efectiva sin comprometer la calidad, privando a su negligente oponente de su única ventaja de rapidez.