Los pequeños habitantes del parque de invierno

     

Una de las cosas que me gusta mucho sobre el apartamento donde vivo ahora es que se sitúa cerca de un parque muy grande. Tan sólo en diez minutos se puede llegar a lo que parece mucho a un bosque verdadero. Mi esposa y yo solemos ir allí corriendo o caminando durante fines de semana para disfrutar el aire fresco y la naturaleza.

Hace una semana empezó el invierno y el parque se puso especialmente bonito adornado con nieve. Este domingo hemos ido a nuestro paseo habitual esperando encontrar algunos de los pequeños habitantes del parque y alimentarles un poco, ya que les resulta más difícil encontrarse comida en esta temporada.

Hemos cogido algo de nueces para ardillas y semillas de calabaza para los pájaros. Al llegar en el parque no tuvimos que buscar los animales mucho tiempo. Todos nos estaban esperando. Primero encontramos los patos apretándose en el pequeño rincón del lago no cubierto con hielo. Los pobres aves observaban con asombro el resto del lago que fue tomado por una dureza inexplicable.

Procedimos al fondo del parque y finalmente notamos esas bolas de pelaje rojizo saltando a lo lejos. Para llamar su atención empezamos golpetear con nueces. A nuestra sorpresa no fueron las ardillas que reaccionaron primeros. De repente encima de nuestras cabezas apareció una banda de pequeños pajaritos literalmente pidiendo la comida. Alargamos las manos con las semillas y los pajaritos posaron por turno en los cabos de nuestros dedos tomando una semilla y echando a volar de nuevo. Mientras tanto las ardillas se acercaron y cogiendo un gran nuez cada una volvieron corriendo a sus agujeros en lo alto de los arboles. Al final aparecieron unas cornejas negras y robaron el resto de los nueces que nosotros habíamos tirado hacia la dirección donde corrieron las ardillas.

Nos ha gustado mucho esa experiencia de compartir con los animales y la semana que viene planeamos volver al parque con aún más semillas y nueces.