Dos lecciones aprendidas durante la mudanza

     

Hace una semana mi novia y yo nos mudamos a un piso nuevo. Es un apartamento mucho mejor que el anterior en todos sentidos: es más grande, más moderno y más cómodo. Además, se sitúa en un barrio más tranquilo y verde. Sin embargo, el coste de alquiler es casi lo mismo de lo que pagábamos por nuestro viejo piso. Por esta razón estoy feliz y me siento muy inspirado. Como es mi hábito, he mirado al acontecimiento de mudanza con el propósito de aprender algunas lecciones de la vida. Esta vez aprendí dos cosas.

Lo primero es que hay que escuchar a las opiniones de otra gente, especialmente seres queridos. Una de las malas características de mi persona es que una vez me siento cómodo con algo, dejo de explorar otras posibilidades. He vivido en mi piso anterior durante últimos diecisiete meses y me acostumbré tanto, que dejé de ver algunas obvias desventajas, como por ejemplo un ruido constante, o la falta de espacio, muebles y aparatos electrodomésticos. Gracias a mi querida novia mis ojos se abrieron y ahora me encuentro en un lugar que facilita a mi productividad me está llenando con energía creativa.

Lo segundo es que siempre hay que respetar nuestras preferencias y buscar la mejor opción intentando obtener el máximo valor posible por el precio que pagues. Hemos visto todo tipo de los pisos por el mismo precio. Si no estuviéramos determinados a encontrar un piso de nuestros sueños, podríamos quedarnos con un piso horrible pagando un precio muy caro.

Así son mis lecciones de esta mudanza.

P.D. A propósito, ¡bienvenidos a una taza de té en nuestra nueva casa!