El benigno síndrome postvacacional

     

Hace ya una semana que volví a trabajar después de pasar unas vacaciones fantásticas en España. Debo decir que me resultó un poco difícil acostumbrarme de nuevo al modo de trabajo. Sin embargo esta dificultad fue puramente fisiológica, causada por el cambio en el régimen del día, y nada parecido a los famosos trastornos sicológicos conocidos como el síndrome postvacacional.

De echo, durante esta última semana estaba experimentando un aflujo de inspiración y creatividad en mi trabajo. Así que me ocurrió a llamar esta condición “el benigno síndrome postvacacional”. Creo que el propósito original de las vacaciones es exactamente este — causar en las personas el benigno síndrome postvacacional, para que vuelvan al trabajo llenas de energía y nuevas ideas.

Desafortunadamente mucha gente todavía sufre de la “mala” forma de este síndrome. Creo que la causa principal de esto es en la actitud que la mayoría tiene hacia su trabajo. Algunos de mis conocidos, por ejemplo, hablan sobre su trabajo como un perpetuo infierno que cual el único escape son las vacaciones, pero por desgracias hay solo veinte días cada año. Si vemos las cosas así, es cierto que nos va a asustar sólo pensar en volver al trabajo y desde el primer día de las vacaciones estaremos inquietos contando días que faltan hasta tendremos que volver al infierno.

La solución es, creo, en intentar a buscar la felicidad y tranquilidad en las tareas diarias de trabajo. De ese modo será posible descansar de una manera más profunda durante las vacaciones y al volver a trabajo disfrutar el “el benigno síndrome postvacacional”.