¿Qué pasaría si todos hicieran lo mismo que yo?

     

Creo que esta sencilla pregunta en sí nos podría ayudar a mejorar el ambiente en que vivimos y guiarnos hacia una sociedad más avanzada. Si todos nos la preguntáramos a la hora de enfrentarnos con un dilema de comportamiento social, siempre elegiríamos la mejor opción.

Hace unos días me ocurrió un caso ejemplar donde preguntarme esta pregunta me ayudó a corregir a mi propio error. Estaba en una sala de conferencias, donde tenía una reunión telefónica. Al terminar tenía mucha prisa para salir, ya que necesitaba llegar a tiempo a la reunión siguiente que tuvo lugar en otro lado de la oficina. Una vez cerré la puerta de la sala me di cuenta de que había olvidado apagar la luz y tirar a la basura un vaso desechable en cual tomaba mi café. “Tengo prisa, la reunión siguiente es muy importante” — me dije a mi mismo y me apresuré. Ya estaba en unos veinte metros de la sala cuando la pregunta mágica de repente vino a mi mente. ¿Qué pasaría si todos hicieran lo mismo que yo? Di vuelta rápida y volví a la sala. Unos minutos después ya esperando el comienzo de la siguiente reunión las imágenes en mi mente se cambiaron a las salas arregladas, los trabajadores de limpieza felices y una empresa más rentable.

La única manera de cambiar el mundo es cambiar a nosotros. Como dijo el sabio Gandhi “Sé el cambio que quieres ver en el mundo.”