La proporción entre el rendimiento y las expectativas

     

Hay muchos caminos para definir en que consiste la felicidad humana. Yo últimamente estaba pensando en eso y llegué a una fórmula muy sencilla. Según mi fórmula la sensación de la felicidad y la satisfacción con la vida se puede determinar como una simple fracción. El numerador de esta fracción es el nivel de nuestro desempeño, es decir el rendimiento de las cosas buenas que damos al mundo y la gente que nos rodea. El denominador es el nivel de nuestras expectativas, es decir que esperamos recibir de nuestro entorno.

Basado en esta fórmula uno es más feliz cuando más da al mundo o cuando menos expectativas tiene. Poniéndolo a la inversa podemos decir que uno es más miserable cuando su desempeño es escaso, pero las expectativas son altas.

De la fórmula, podemos deducir dos métodos para ponerse más feliz: 1) intentar a aumentar el rendimiento; 2) aprender a tener menos expectativas. Si aplicamos los dos a al mismo tiempo podemos lograr resultados más notables.