Qué cambiaría en el transporte público de Ucrania

     

En mi opinión el transporte público es una de las invenciones más sabias de la humanidad. Es sin duda la forma más efectiva económicamente de transportar los ciudadanos de un lugar a otro. Imaginaos el espacio en la carretera y el monto de gasolina necesarios para unos cuarenta coches y comparadlo con un autobús que puede llevar cómodamente al mismo números de personas. Además de las ventajas monetarias, hay más beneficios que los pasajeros de autobús tienen sobre aquellos que conducen su coche. Por ejemplo, en vez de estar atento manejando por las carreteras, uno puede relajarse leyendo o escuchando algo en su asiento.

Siempre cuando estoy en una ciudad nueva, me encanta usar el metro, los autobuses u otras formas del transporte público que hay disponibles. De este modo puedo meterme un rato en la vida cotidiana de los ciudadanos, observar sus maneras y sentir su humor. Creo que el estado del transporte público refleja el nivel de desarrollo económico y cultural de un país. Desgraciadamente en mi propio país hay bastantes problemas con esto. A veces, navegar por Kyiv en el transporte público puede resultar frustrante.

Últimamente estaba pensando acerca de las cosas simples que los gobiernos de Ucrania y sus ciudades podrían cambiar para mejorar la experiencia de los pasajeros. Lo que sigue son mis propuestas.

Empezaría con establecer normas de seguridad que no permitirían usar los viejos autobuses pequeños (conocidas aquí como los “marshrutkas”) para transportar pasajeros. Idealmente sólo dejaría el uniforme transporte municipal.

Luego haría el proceso de pagar por el viaje de una manera más clara, porque en este momento no hay consistencia. En cada parada la gente puede entrar en el autobús por cualquier puerta. En algunos autobuses hay una persona que se preocupa por vender los billetes, en otros lo hace el propio conductor. Idealmente sólo permitiría entrar por la puerta delantera usando un sistema de pago automático.

Después me encargaría de educar a los conductores acerca de las mejores prácticas del servicio, haciéndoles más profesionales e incluso orgullosos por su trabajo.

Por último, programaría un horario fijo y conveniente para todas las rutas, lo pondría en el sitio web de la ciudad y aseguraría adhesión completa, para que la gente pueda contar con ello.

Estos son las cosas más obvias. Creo que si el gobierno los realizara, el transporte público se convertiría en un segmento autosuficiente y incluso rentable, haciendo a los ciudadanos más felices y ayudando atraer más turistas. Ojala ese día venga muy pronto.