Los primeros cuarenta días de hablar en la lengua materna

     

Hoy cumplan cuarenta días desde que empecé a hablar en mi lengua materna. ¿No os parece un poco extraña tal oración dicha por una persona de veintiocho años? A mí también me parece ridícula. Sin embargo, debo admitir que durante toda mi vida hasta 2014 yo era uno de esos ucranianos que al ser preguntado “¿Cuál es su idioma natal?” respondían sin pensar ni un solo segundo: “Ucraniano”. Y mientras tanto seguirían hablando en ruso en su vida cotidiana. Gracias a dios yo ya no soy así. Ahora soy un ucraniano que habla en ucraniano con otros ucranianos. ¡Fantástico!

Como lo conté en mi última nota de 2013, uno de mis propósitos para 2014 era exactamente eso: dejar a usar el idioma ruso y sólo hablar en ucraniano con mi familia, en el trabajo, y en la calle. Ahora, cuarenta días después, puedo comprobar para mí mismo que el experimento es exitoso y que era una buena decisión. A pesar de algunas inconveniencias y una extraña sensación en el principio el cambio resulto más fácil que yo esperaba. Ahora me siento mucho más integro por “actuar lo que creo”. Es decir, si uno de mis sueños es vivir hasta el día cuando 90% de los ucranianos usarían ucraniano como el idioma principal, ahora sé que hago mi pequeña parte para realizar este sueño.

Estoy seguro ya que en mi familia el ucraniano ha reemplazado el ruso para siempre, y que mis futuros hijos aprenderán ucraniano al crecer, y luego van a decidir si les interesa aprender ruso o no.