Lo bueno de usar cosas tal como fueron diseñadas

     

En la época actual la mayoría de las herramientas que utilizamos a diario son muy avanzadas. En cualquier esfera de la vida los humanos siguen inventando y mejorando cosas. Miles de talentosos diseñadores e ingenieros en todo el mundo piensan mucho para hacer sus productos más funcionales y más fáciles de usar.

Sin embargo, muy a menudo observo a usuarios de estos maravillosos productos, usándolos de una manera poco inteligente, para decir lo menos. Parece que la gente ni siquiera toma el tiempo para intentar entender el propósito de los creadores. Así que los diseños refinados van a la basura.

Un buen ejemplo sería el correo electrónico. Es sin duda uno de los medios de comunicación más esenciales en el mundo de hoy. Y su concepto más básico es la carpeta de correos recibidos, o “inbox” en inglés. El propósito original de esta carpeta es contener nuevos correos. Es como un buzón, donde el cartero pone la correspondencia enviada a nuestra dirección. La idea del inbox electrónico es la misma que en el caso convencional — una vez sacas la carta del buzón, la lees y luego, dependiendo de lo que dice, la tiras a la basura o la guardas en algún sitio dedicado para referencia en el futuro. Parece muy simple, sin embargo la mayoría de las personas nunca saca sus emails del inbox después de leerlos. Así se acumulan miles de correos, que hacen el trabajo de encontrar algo importante en futuro casi imposible.

Otro ejemplo no es relacionado con la informática y se puede ver muy a menudo en Ucrania. Me refiero a los hombres que llevan las sandalias con los calcetines. Nunca pude entender esto. El mismo propósito de las sandalias es que queda la mayoría del pie descubierto cuando hace mucho calor. Mientras que el propósito de los calcetines es calentar el pie y protegerlo de rasguños y frotamiento cuando se lleve el calzado cerrado. Pero cuando se combinan los dos, resulta en que los calcetines se ensuciadas por el polvo de la calle y eso es un aspecto lamentable.

Hay más ejemplos de un mal uso de las cosas bien diseñadas. No voy a enumerarlos todos, sólo voy a decir que después de que empecé a analizar el propósito original de cada cosa que use e intentar usarla tal como fuera diseñada, mi vida se hizo mucho más fácil. Pero claro, hay que saber la diferencia entre cosas bien y mal diseñadas.